lunes, febrero 04, 2008

Yo no pedí ninguna pizza...



Y yo me pregunto, ¿Alberto Granados no estará podrido que lo visiten motoqueros?

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jueves, mayo 17, 2007

Ese arquero patea pa´la mierda...


Para romper un poco la rutina de las Pasiones Murreras, después de leer esta noticia, donde el pobre muchacho tuvo que dejar el arco para ir a largar los chanchitos del último asado en la casa de los suegros, me dio por la meditación trascendental, y me vinieron, onda revelación mística, otros lugares donde no sería conveniente estar cagándose encima, mirá si justo patean un penal…

No es conveniente estar con el tracto digestivo congestionado:


- Mientras se recarga un cajero automático.
- Cuando por fin nos toca el turno del dentista.
- Después de esperar media hora que nos atienda el soporte técnico de Speedy y no tenemos inalámbrico.
- En la consulta del urólogo.
- En el cuarto oscuro.
- En un viaje de larga distancia y después que el muy hijo de puta del chofer acaba de terminar de decir “y sólo es para líquidos”.
- En una manifestación en Constitución quemando oficinas.
- En un subte, cuando empieza el paro.
- En una playa nudista.
- Sentado en un Fórmula Uno, segundos antes de la largada.
- En un ascensor descompuesto.
- De caminata por la campiña, de la mano de nuestro/a primer/a novio/a.
- Dos minutos después de iniciada la entrevista laboral.
- Haciendo un viaje en aladelta.
- En una recepción del embajador, con un Ferrero Rocher en la mano.
- En la excursión a la Casa de Tucumán.
- Siendo arquero, en medio de un partido de fútbol… ¡Auch!

Ahora, viendo el video del arquero, ya se notaba en esos pasitos cortos y agitados que algo andaba pasando, y si bien no se escucha, uno puede practicar la tan mentada lectura de labios y entender casi telegráficamente un “¡me cago!” tan clarito como la satisfacción y los gestos de éxito con los cuales el bueno de Maxi vuelve a la cancha. Lo que no sé es por qué no aprovecharon, en su ausencia, para hacer un picadito, un cabeza, un truquito o aunque sea un culo sucio, digo, para amenizar la espera, ¿no?
Y como regalito, a la mejor manera del Sr. P. les dejo este regalito, unos tipos que les pegó mal los dibujitos de chicos y ya de mayorcitos fabricaron sus propios “autos locos”.

P.D: No sé quién escribe las reseñas de jugadores de la página de “Defensa y Justicia”, pero debe tener algún tipo de conexión extrasensorial o lectura del futuro, porque esa frase de “Siempre amaga con irse pero termina convencido de que va a lograr cosas importantes con esta institución” es sumamente premonitoria…

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martes, noviembre 28, 2006

Cosas que le pasan a los muchachos del campo

EL RELÓ DEL TATA!!!

-Oiga tata..., yo quiero un reló y de esos buenazos,de esos que marcan la hora y hacen mucho ruidazo.
-¿Pa'que quére un reló, Juanito? en el campo ni falta quihace, pué!!!
-No tata, no... lo quiero pa' cuando salgo por las nochecitas con la María...
-Pero Juanito,? vos conocés los luceros de la noche!!!!! vos podé ler l'ora en ellas.
-No, tata no!!!!! mire en las nochecitas quistán estrelladas, caminamo'de la mano, oigo rebién los grillos, oigo como las plantitas si mueven con el viento... La Maria huele a jabón y yerbas silvestre. Tonce nos sintamos a l'oriyita di la laguna!, tata! La empiezo a besar... le acaricio su carita, sus hombros, tata! Tonces rodamos por el pasto tata! Li quito su ropa, sus enagüas, toito tata!!! Nos quidamo en cuero', tata, y ya cuando la luna ilumina su cuerpo, me subo incima deya, la beso en el cueyo...ella respira juertote, gime, se queja, jadea y tonce' mi dice.... damelaora ....Juan....damelaora damelaora !!!!! Y yo sin reló, tata!!!!!!!

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miércoles, octubre 18, 2006

Pasión Mugrera Cap II (Chistes malísimos por el Salieri de Verdaguer)

Si Ud. es sensible al lenguaje soez y procaz, vaya tranquilo a leer La Nación. Pero saltéese este post, porque le da un infarto.

El Bruche y Naty eran la pareja más sólida de los Salieris. Sus amigos los envidiaban. Sin embargo, Bruche tenía una amante desde hace unos días.
Un día, sabiendo que lo que hacía estaba mal, le pidió consejo al más criterioso (porque era el menos limado, no por otra cosa) de los salieris, Fehitoo.
Preocupado, Fehitoo le recomendó que tratara de decírselo de la manera más fácil de llevar para Naty, por ejemplo, cuando estaban a punto de hacer el amor y ella quizá lo entendiera mejor.
Así partió Bruche, lleno de dudas y no muy convencido (la verdad: el consejo de Fehitoo era medio pelotudo).
Llego a su casa, y Naty lo esperaba vestida (o desvestida) con un baby-doll negro, medias de red, portaligas y una larga boquilla con un cigarrillo rosa en la punta.
“Hola, mi negro. Hoy te voy a sacar hasta la última gota de murra que haya en ese cuerpo sexy y varonil, hummmm”, dijo Naty susurrándole en el oído, cuidando que sus labios perfectamente pintados rozaran el lóbulo de la oreja, provocando escalofríos en Bruche.
Bruche se puso colorado, pero tenía aún la consigna de Fehitoo en el mate:
“Naty tengo que hablar con vos, hay algo que te quier…” y quedo mudo, en cuando Naty se agacho y mordió su aparato genital a través de la fina tela del pantalón de cheviot.
“Ugggh…”, dijo mientras se le ponían los ojos en blanco.
Más adelantada la faena, Naty le dijo en broma: “¿Qué? ¿Qué me decías?”, haciéndose la canchera.
“Yo… yo…”, balbuceaba Bruche, mientras veía la seña impúdica que le hacia Naty desde la cama. Se abalanzó sobre ella, perdido de lujuria.
Estaban en plena furia sexual, cuando de repente tuvo un flash y recordó lo mal que estaba haciendo. Tenía una amante, y este engaño era peor aún.
Haciendo un esfuerzo sobrehumano, grito, tartamudeando:
“Na-Naty ¡¡¡TENGO OTRA!!!”

´¡Dale, metémela en el culo, por Dios!”

Ana3086 paseaba por el zoológico en su silla de ruedas. Iba hacia la jaula de los monos (quería ver si era cierto que se masturbaban impúdicamente), cuando de repente alguien grito:
¡¡¡SE ESCAPÓ EL LEON, RAJEN TODOS!!!”, mientras un rugido que helaba la sangre se oía a lo lejos.
La gente empezó a huir, al principio no muy convencida, hasta que vieron a lo lejos al león acercándose al centro del zoológico.
Salían todos corriendo, y mientras lo hacían se ponían del otro lado de la verja, y les gritaban a los que iban saliendo: “¡El nenito, el nenito!”, y alguien que escuchaba agarraba a una pobre criatura olvidada en aquel desmadre. “La abuela, la abuela”, y otro se cargaba a una pobre anciana al hombro y la sacaba.
Ana venía remando con las ruedas lo mejor que podía, pero había quedado entre los más rezagados.
Alguien gritó desde afuera: “La paralítica, la paralítica”, y Ana, enojada y con la voz quebrada por el miedo y el esfuerzo, le contestó:

“¡PUTA MADRE QUE TE PARIO, DEJA QUE EL LEON SE COMA AL QUE QUIERA!”

Zorra va al sex-shop por primera vez. La dependienta la atiende y le muestra lencería, algunos chascos sexuales, y otras tonterías similares, hasta que Zorra se anima y pregunta, bajito:
“¿Y los consoladores?”

La mujer, cómplice ante la vergüenza de Zorra, le hace un gesto con la cabeza, señalando el lugar en la pared donde se exhibían.

Zorra los mira de lejos, pero decide inmediatamente.
“Quiero ese, el rojo de la izquierda”.
“Los consoladores se exhiben ¡DESDE EL MATAFUEGOS PARA ACA, SEÑORITA!”

Tequesta iba por la calle con aire despreocupado cuando una mujer atractiva lo interpela y le hace preguntas para una encuesta sobre sexo, el tema predilecto de Tequesta.
Promediando la encuesta, la chica le pregunta:
“¿su mujer chilla cuando hacen el amor?”
“Si, bastante.”
“Y lo hace durante, después, antes...?”
No, lo hace después, cuando me ME LIMPIO LA CHOTA EN LAS CORTINAS.”

María y Caro estaban de vacaciones en Mar del Plata, tomando daiquiris y tequilas a la orilla de la exclusiva piscina del hotel, tomando sol en diminutas bikinis.
Mientras tanto, en el salón de conferencias del hotel se llevaba a cabo una importante convención de enanos, con gente venida de todo el país, para discutir sus derechos.
Al cabo de algunas horas, los enanos estaban con ganas de ir al baño después de tanto café, te y agua mineral helada. Van a un cuarto intermedio, pero en el apuro, la mayoria salió por la puerta que daba a la piscina, en donde se encontraban de frente con María y Caro, absolutamente borrachas y frustradas por la falta de sexo.
"Disculpen, Señoritas, ¿me puede decir dónde está el baño?", les preguntaban a medida que salían.
Después de indicarle la ubicación -cada vez más enojada- al decimo enano, María se levantó histérica, a duras penas, gritando para el lado del lobby del hotel:
"¿Me pueden decir quién mierda fue el pelotudo que desarmó el metegol?"

Estaba Paco, Fender y Fehitoo intercambiando ideas sobre las mejores posiciones para fifar.
“¡La mejor es el 69!”, dice Fehitoo.
“¡No, a mí me vuelven loco la turca y la francesa!, contesta Paco.
“¡Ja! ¡No hay nada mejor que la del "rodeo", comenta sobrador Fender.
Los otros se miran asombrados y le preguntan en qué consiste.
“Fácil. Vos agarrás y le decís a tu mujer que se ponga en cuatro, y la atacás por atrás. Entonces le das hasta que se caliente bien, y entonces mientras la abrazas bien fuerte a la altura de las tetas, le susurrás al oído:
"No sabés como le gusta a mi secretaria que me la fife así".

“¡Si sos buen jinete y no se te escapa, es el mejor polvo de tu vida!”

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lunes, octubre 09, 2006

Pasión Mugrera Cap I (Chistes malos por el Salieri de Verdaguer)

Barrio de cartoneros a la vera del Riachuelo, unos dos km. al oeste del puente La Noria. Naty y Tequesta se encuentran en el repecho del río, entre inodoros rotos, pañales sucios y bolsitas de "Carrefour".

- Que hacé, guachita, - dice Tequesta, curandero del barrio, - ¿querés que te dé murra, trola?
- No, la conchitumá, 'toy con la regla, no jodás.
- Mmmmmm, boluda, hace como dos meses que no morfo un buen pescado y me hiciste dar gana.
Tequesta la agarra de las mechas, le rompe la ropa de un tirón y la deja desnuda.
- ¡Que concha peluda que tenés! Mejor, me va a hacer acordar cuando le dabamos masa a la cabra del Bruche.
Se desprendió los botones del mugriento pijama y sacó a relucir una incipiente erección.
- ¿Lo conocés a Marcelo?
- ¿Qué Marcelo?
Agarrándola de la nuca y haciéndola arrodillarse, Tequesta le dijo con lascivia:
- Agachate y conocelo.

A unas dos cuadras de allí, en el residencial "Mosca" (en realidad, un telo de cuarta categoría, usado por las prostitutas de la zona y sobre todo, los travestis), una pareja se apersona en el mostrador. El encargado, Paco Gerlo, en ese instante se estaba oliendo los dedos después de haberse rascado las bolas.
-
Buenas, ¿me da una habitación? Mire - bajando el tono de voz de manera que sólo lo oyera el conserje, - la pendeja tiene un problema, la saqué del manicomio y se me asusta si escucha ruidos, gritos y esas cosas, y después no me quiere culiar. ¿Es tranquilo acá?
- Si, maestro, acá nunca pasa nada, todo bien.
- ¿Seguro?
- Mire, troesma, no pasa nada. Hasta tengo gente que vive aqui.
- Ok. - Dirigiendose a la mujer, - ¿viste Anita?, acá vamos a estar tranquilos, nada de gritos ni escándalos. Así te olvidás un poco del loquero, ¿viste?
La mujer, con la mirada perdida y un hilo de baba por la comisura de la boca, murmuró casi imperceptiblemente:
- Bueno, Guille. Pero no me grite.
- Tome, maestro, la habitacion 104.
Llegan a la modesta habitación, Ana se sienta en la punta de la cama con timidez y Guille comienza a besarle el cuello, las orejas. Ana cierra los ojos y comienza a jadear de a poco. Con una mano Guille le soba la teta izquierda - el pulgar amasando ansiosamente el pezón- mientras trata de sacarse el pantalón.
Sentía como ella, lentamente, empezaba a ablandarse, a apretar su cuerpo contra el de él.
En eso se escucha, en la habitación de al lado, una quejumbrosa niña:
- ¡No señor, solo tengo nueve años, señor!
Una voz aguardentosa y lasciva resuena por encima.
- Que vas a tener nueve años, perra. Con ese culito tan lindo. Vení que te lo rompo...
-¡No, señor! No, por favor ¡Por favor! Solo tengo nueve años...
Ana se puso de piedra, rígida. Le sacó la mano del pecho a Guille y lo miró con desaprobación y desilusión. Y despues volvió a la mirada ausente.
Guille se levantó como tiro, mientras se subía los pantalones por el pasillo, se dirigió al humilde mostrador de almacén devenido en conserjería.
- ¡Pero, hijo de puta, esto es un despelote, hermano, me dijiste que era tranquilo!
- ¿Que pasó? ¡Si acá es retranquilo!
- Un degenerado hijo de puta se quiere violar a una pendeja de nueve años en la habitación de al lado, que tranquilo ni la concha de tu hermana...
- ¿Una nena? ¿Que habitación tiene Ud.? ¡104! ¡Ahh, no, es el pelotudo de Marcelo, el ventrilocuo, que cada vez que se masturba arma cada quilombo!

Enfrente mismo, en un baldío, Zorra está con María, entre los cañizos. Se están dando besos de lengua apasionados. Tienen puesta ropa deportiva, transpirada después de jugar un partido al fútbol con otras mujeres del barrio. En eso aparece el cura Fender, que habia oficiado de referí - como buen cura, siempre listo para dar penitencias - en el partido organizado a beneficio del comedor de la parroquia.
Sin ser visto -eso cree él- asiste a una sesión increíble de sexo lesbico de alto voltaje.
Las muchachas, se desnudan a medias, mientras se mueven al ritmo cadencioso del Perreo Chacalonero, que suena en el buffet de la kermese.
El cura no da crédito a sus ojos. La transpiración es tan fuerte, que su olfato se inflama con el olor almizclado de las hembras en celo. Una furia asesina, una necesidad insostenible, va descendiendo de su estomago hacia su braguero. Siente crecer su falo, y su cabeza (la de arriba) ya ha cedido el control a la de abajo. Tiene la boca entreabierta e imita los movimientos de la lengua de Zorra en los pezones de María con la suya.
Las dos mujeres sufren un espasmo violento, mientras se tapan mutuamente la boca para no ser oídas.
El cura Fender queda hipnotizado, fuera de sí, muerto de la rabia por no haber podido meterla aunque sea en el tentador culo de Zorra.
Las chicas se recomponen la ropa rapidamente, y pasan al lado del perplejo cura.
- Que campanazo, Padre, - le dice Zorra, susurrandole al oído.
- ¿Huh?, - dice el cura, con la boca reseca y los ojos inyectados en sangre.
- Que campanazo, digo. Si el hábito fuera de fierro: ¡¡Que campanazo, Padre!!

Caro conversaba con Naty mientras esperaban ansiosas el próximo camión del Ceamse que traía las sobras del McDonalds de Unicenter.
- ¿Y como te fue con Paco?, -dijo Naty
- Al principio bien, el tipo me chuponeo toda, me tenía más caliente que travesti en una murga.
- ¿Y después?
- Me puso en bolas, me pidió permiso y saco unos limones de un paquete. Los partió al medio y me echó jugo de limón en la cachucha...
- ¿Limón?
- Si, a mi me dió un ataque de risa, y él es como que se puso loco y me violó, practicamente. Me cogió toda la noche. Al amancecer, me propuso casorio.
- ¿Y qué le dijiste?, -pregunto con los ojos grandes Naty.
- Que sí, pero con una condición: que me explicara porqué me habia puesto limón en la cachufleta. ¿Te imaginás? Tendré olor a pejerrey, pensé yo, y a éste le dio hambre. O es un pervertido.
- ¿Y qué te dijo?
- Que su mamá le había dicho que para saber si una mujer era virgen, antes de hacerle el amor debía echarle jugo de limón en la cachucha, y que si ésta se reía era porque era virgen.
- ¡Ja! ¿Y a vos porqué te dio risa?
- ¡Porque en veinte años de puta, nunca me habían usado la concha de milanesa!

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